Cuando la procrastinación se convierte en tu compañero de vida

La procrastinación como estilo de vida

En aquellas ocasiones en las que dejamos de realizar una actividad importante para sacar a pasear a nuestra mascota u ordenar nuestras prendas de vestir por estilo y color, no sería del todo apropiado decir que estamos siendo irresponsables. A final de cuentas, nuestras mascotas necesitan de esparcimiento, y ordenar la ropa que usaremos en la semana nos permite optimizar los tiempos futuros.

Pero, al postergar nuestras tareas importantes para dar paso a otras actividades, ¿estamos cayendo en la procrastinación? ¿Sabes que significa este término que parece haberse puesto de moda en los últimos tiempos?

 

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¿Qué es procrastinar?

En los últimos años, la palabra procrastinar ha sido incorporado al vocablo de la mayoría de las personas. Sin embargo, no todos saben con exactitud que es procrastinar.

El término procrastinación surge del latín procrastiñare que significa postergas para mañana. 

No obstante, es algo que va un poco más allá de postergar un actividad por otra. Es que la procrastinación también deriva del griego akrasia que es realizar una actividad que atente contra nuestros propios intereses.  

¿Por qué se vuelve un hábito procrastinar?

Los especialistas en psicología aseguran que procrastinar es literalmente hacerse daño a uno mismo.

Volviendo al ejemplo, cuando nos ponemos a acomodar nuestro vestidor por “estilo y color” y dejamos de hacer una actividad importante, sabemos que estamos evadiendo algo que tendremos que hacer de todas maneras. Pero es peor aún cuando somos conscientes de que es una pésima idea. Éste es uno de los principales motivos por el que entendemos a la procrastinación como irracional.

Cuando nos preguntamos por qué se vuelve un hábito procrastinar, en esencia, es poque las personan no tenemos una buena gestión de nuestros estados de ánimo.

Asimismo, existen otras aristas que hacen de la procrastinación un hábito.

1.   Ansiedad

Las personas que tienen una tendencia a la procrastinación no tienen una buena administración de sus emociones. Pero cuando queremos evitar situaciones de estrés o presión pasamos a trasformar esas patologías en ansiedad.

Las personas que tienen ansiedad suelen perder el foco de lo importante. Además, empiezan a ver cualquier actividad como algo complejo o difícil de resolver. Ante todo este contexto, termina decidiendo la postergación de lo que tiene que hacer.

Es habitual que las personas que han convertido a la procrastinación en un hábito tiendan a “perder tiempo” en organizar su vestidor no en post de gestionar los tiempos de la semana, sino que de postergar las actividades que son prioritarias.

Las personas que padecen de ansiedad y procrastinación se autoengañan y usan excusas para no realizar las tareas que son realmente importante.

2.   Mala organización

Es inevitable no asociar a la procrastinación con la mala organización. Todos buscamos la mejor manera de organizarnos, sin embargo, todos somos diferentes.

Sabemos que existen algunas tareas o actividades en las cuáles podríamos permitirnos procrastinar. Para ello, tenemos que ser conscientes de las prioridades de cada una de nuestras tareas.

Solemos convertir en un hábito a la procrastinación cuando pretendemos abarcar muchas tareas. Este astuto autoengaño nos permite ser selectivos en lo que vamos a procrastinar, que siempre suelen ser las actividades que tienen una prioridad esencial.

3.   Subestimación de los tiempos

Es normal que una persona que tenga como hábito ser impuntual también tenga tendencias a la procrastinación.

Las personas que procrastinan suelen creer que pueden realizar una actividad importante en un tiempo determinado. Sin embargo, no están contemplado (consciente o inconscientemente) las complicaciones que podrían aparecer.

La subestimación de los tiempos nos hace:

·       Estresarnos.

·       Incumplir con los plazos.

·       Realizar malos trabajos.

Cuando todo esto sucede, el resultado de nuestro esfuerzo termina siendo poco gratificante.

¿Qué efectos produce en la vida hacerlo de manera frecuente como hábito?

La procrastinación como hábito es la que nos lleva a ordenar el armario en lugar de una tarea prioritaria. Postergar las tareas importantes, nos hacen vincularlas con emociones negativas, pero, ¿sabes qué?; cuando vuelvas a esa actividad, esas sensaciones negativas seguirán allí, pero acompañadas de:

·       Estrés

·       Ansiedad

·       Baja autoestima

·       Culpabilidad

Pero esto no termina ahí, la procrastinación crónica no sólo tiene consecuencias en nuestra productividad, sino que también efectos realmente nocivos a nuestra salud física y mental:

·       Angustia general

·       Estrés crónico

·       Baja satisfacción con nuestra vida

·       Síntomas de depresión

·       Deficiencias de salud

·       Enfermedades crónicas

Aunque parezca una paradoja, procrastinamos para sentirnos mejor, pero en el corto plazo nos sentiremos mucho peor.

Lamentablemente, aunque sepamos que somos procrastinadores crónicos es difícil dejar de serlos. Para poder conseguirlo se debe abordar las causas que nos han llevado a ser procrastinadores.

Por qué cuesta tanto dejar de serlo

La procrastinación es en esencia una característica que atañe a las emociones más que a la productividad. Este es uno de los grandes motivos del por qué cuesta tanto dejar la procrastinación.

Pero es nuestro cerebro el que se retroalimenta de la necesidad de gratificaciones inmediatas.

Ejemplo de procrastinación:

Cuando tienes que estudiar para rendir un examen importante pero también puedes ver una serie en alguna plataforma de streaming. Si has desarrollado el hábito de la procrastinación, tu cerebro, elegirá la serie. ¿Por qué? Porque la recompensa que recibe el cerebro de ver esa serie es inmediata.

La única manera en la que podremos abandonar el hábito de procrastinar es alimentando a nuestro cerebro con una mejor oferta.

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Consejos para dejar de procrastinar

Dejar de procrastinar dependerá del deseo real que puedas tener en reconfigurar este hábito. Sin embargo, trabajando en estos puntos, podrás mejorar muchísimo esta tendencia:

·       Establece objetivos claros: Si no sabes a dónde vas, es como intentar navegar en la oscuridad. Define tus metas y encuentra la motivación detrás de ellas, como un detective en busca de un tesoro.

·       Organiza tu día como un mago preparando su truco: Planifica tus actividades con antelación para evitar el caos y la incertidumbre. ¡Será como tener un mapa del tesoro para cada día!

·       Divide y vencerás: Enfréntate a tus tareas como si fueran monstruos de un videojuego. Divídelas en partes más pequeñas y derrota a cada una por separado. ¡Es la estrategia perfecta para el héroe en busca de aventuras!

·       Elimina distracciones: Deshazte de todo lo que te distraiga, desde tu teléfono hasta tus programas.

·       Recompensa tu esfuerzo: Después de completar tus tareas, date un premio.

·       Personaliza tus estrategias: Observa tus propios hábitos y descubre qué te hace procrastinar.

Uno de los grandes desafíos para superar la procrastinación es romper con la adicción de las actividades alternativas. Por eso, la principal acción que debes tomar para dejar de procrastinar es trabajar en ti mismo.

 

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